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La "Declaración de Rotterdam" pretende justificar la destrucción de los servicios palestinos de salud

La "Declaración de Rotterdam" pretende justificar la destrucción de los servicios palestinos de salud
Publicado hoy.

La Asociación Médica Mundial transmite ideología sionista en lugar de expulsar a la Asociación Médica Israelí

La “Declaración de Rotterdam” del 10 de Octubre de 2026 de la Asociación Médica Mundial: ¿Quién decide qué servicios de salud “participan en actos perjudiciales para el enemigo”? ¿El propio enemigo?

 

Health Workers 4 Palestine, Spain (HW4PS), 19 de octubre de 2026

 

Introducción

La “Declaración de Rotterdam” de la Asociación Médica Mundial (WMA) es la respuesta a la campaña internacional "IMA Out!", impulsada por coaliciones de profesionales de la salud (como People's Health Movement, Artsen voor Gaza y otras organizaciones, entre las que también se encuentra HW4PS) i ii iii. Esta campaña exige a la WMA la suspensión de la Asociación Médica Israelí (IMA) por su silencio y complicidad ante la destrucción del sistema de salud en Gaza, los ataques a infraestructura médica y el asesinato, la detención y tortura de personal sanitario palestino.

En vez de afrontar directamente esta cuestión la WMA pretende responder con una declaración ambigua que se anuda en torno al concepto de “neutralidad médica” y que exonera a la IMA que, por supuesto, no ha sido expulsada en la Asamblea General de Rotterdam de octubre de 2026.

En ningún momento aparecen en la declaración palabras como “genocidio”, “Gaza” o “Israel”. Estas palabras son “el elefante en la habitación” y su ausencia demuestra la falta de concreción práctica y real de la Declaración y su permanencia en un limbo que permite jugar con el doble sentido de lo que afirma.

 

La “neutralidad médica”

En la “Declaración”, la WMA comienza señalando que:

“La neutralidad médica es una combinación del deber del médico y de otro personal sanitario para prestar una atención imparcial, con la obligación que recae sobre los Estados y las autoridades de facto, incluidas las partes en conflicto, para proteger al personal sanitario y la salud en general en tiempos de conflicto”.

Es decir, en situaciones de conflicto o guerra, el sistema sanitario tiene el deber de atender a toda la población, incluso combatientes de ambos frentes, y las autoridades y partes en conflicto deben proteger al propio sistema y a su personal. 

Esta idea de “neutralidad médica” que invoca la Declaración tiene por tanto dos componentes. Uno es el ligado a la idea de imparcialidad y no acepción de personas en el trato. El segundo componente proviene de los Convenios de Ginebra que conforman el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y que imponen a los Estados y contendientes de un conflicto obligaciones muy estrictas de protección al personal sanitario, pacientes e instalaciones sanitarias. Así lo señala la propia “Declaración de Rotterdam”:

“En tiempo de conflicto armado, el personal sanitario y la infraestructura se benefician de las protecciones que proporcionan el DIH y pueden ser identificados mediante el uso de los emblemas distintivos de la Cruz Roja, la Media Luna Roja y el Cristal Rojo, que se utilizan para identificarlos y protegerlos de los ataques”.

De esta manera, al invocar este segundo componente del principio de “neutralidad médica”, parecería que la WMA está señalando al gobierno sionista –y al de Hamás-, exigiéndoles que protejan al sistema sanitario gazatí y a sus profesionales y se permita prestar la atención sanitaria a todas las personas afectadas por el conflicto de forma segura para los profesionales.

Dicha exigencia es coherente, pero no suficiente.

El talón de Aquiles de la “neutralidad médica” en la práctica

Inmediatamente, en la “Declaración de Rotterdam” se hace constar que:

“Los servicios de salud pueden perder la protección que les otorga el derecho internacional humanitario si participan en actos perjudiciales para el enemigo”.

Es decir, la protección debida de las instalaciones y del personal sanitario depende de “no participar en actos perjudiciales para el enemigo”.

Esta es la argumentación que el gobierno sionista utilizó para justificar y pretender amparar jurídicamente, desde el primer momento, su campaña de aniquilación de hospitales, centros de salud y profesionales sanitarios de Gaza. La Hasbará, el potente aparato de propaganda sionista, se encargó de que este mensaje se difundiera por todos los medios de comunicación posibles y ofuscara los cerebros occidentales.

El resultado fue que el mundo entero –también la WMA- ha permanecido y permanece impasible ante la despiadada destrucción del sistema sanitaria gazatí, “justificada” por su implicación y complicidad en el “terrorismo” de Hamás. Y muchos de los profesionales sanitarios gazatíes fueron asesinados o secuestrados y torturados bajo la acusación de ser “terroristas”.

Pero, ¿quién decide qué servicios de salud “participan en actos perjudiciales para el enemigo”?, ¿el propio enemigo?, ¿basándose en qué pruebas? Por supuesto, nunca han existido esas pruebas en Gaza, salvo las presentadas en burdos montajes propagandísticos.

Nunca se ha demostrado la presunta militarización de profesionales y centros sanitarios palestinos y nunca se ha actuado, por parte de Israel, siguiendo los principios de precaución y proporcionalidad iv,v. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos la destrucción del sistema sanitario en Gaza es “consecuencia directa del desprecio por el Derecho Internacional Humanitario, DIH, y los derechos humanosvi”. Pero nada de esto aparece en la Declaración de la WMA.

 

La resistencia al colonialismo

En general, las potencias coloniales suelen considerar “terrorismo” toda legítima resistencia a la ocupación, y “terroristas” a todos los que se oponen activamente. En el caso de Israel, además de la calificación de “terrorismo”, la argumentación que despliega la Hasbará siempre viene acompañada de la acusación complementaria de “antisemitismo”.

En Israel, en 2025, el 76% de la población judía creía que no había inocentes en Gazavii; por supuesto, Isaac Herzog, el presidente de Israel, expresó una opinión similarviii: la población palestina apoya a Hamás y es responsable colectivamente de la resistencia armada (todos son terroristas, de facto o en potencia). Para Israel no son inocentes, pues, ni civiles ni profesionales de la sanidad. Para Israel, los servicios palestinos de salud “participan en actos perjudiciales para Israel” y por ello pierden “la protección que les otorga el derecho internacional humanitario”.

De hecho, para Israel desde 2005, Gaza es oficialmente un “territorio hostil”, una “entidad enemiga”, lo que es ilegal y priva a sus habitantes de mucha de la protección del Derecho Internacional Humanitarioix,x.

 

El silencio de la Asociación Médica Israelí (IMA) ante el genocidio

El concepto de “neutralidad médica” que alega la “Declaración” no tiene nada que ver con la existencia de una “neutralidad” e “imparcialidad” (ética y política) ante una violación flagrante de los Derechos Humanos.

Basta leer el Código de Ética Médica de la WMA, para entender que esa “neutralidad/ imparcialidad” no cabe en el comportamiento de los profesionales sanitarios y sus organizaciones. No es posible alegar neutralidad ante el desarrollo de un genocidio. Es más, hay obligación ética de denunciarlo y combatirlo.

La Asociación Médica Israelí (IMA) pretende desligar los actos del Gobierno de Israel de los suyos propios, pero siempre ha apoyado las políticas gubernamentalesxi y nunca ha denunciado lo que estaba sucediendo en Gaza, nunca ha rechazado la destrucción de los hospitales y otros centros sanitarios de la Franja, nunca ha condenado el asesinato, secuestro y tortura de los profesionales gazatíes y nunca ha reprobado la más que evidente participación, por acción o por omisión, de médicos israelíes en esos estos actos. Al contrario, se ha mostrado como un agente colaborador más del proyecto sionista de exterminio del pueblo palestino.

 

La ideología sionista: de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la Asociación Médica Mundial (WMA)

Esta expansión y penetración de la ideología sionista en los entornos sanitarios del mundo no afecta sólo a la WMA. Ya en 28 de mayo de 2024, en Ginebra, en la Asamblea Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se aprobó una enmienda al informe sobre la salud en Palestina que dice literalmentexii:

“Enmienda propuesta por Israel al proyecto de decisión contenido en el documento A77/B/CONF./1. Nuevo párrafo 26. <Pide la liberación inmediata e incondicional de todos los rehenes retenidos en Gaza, incluidos niños, mujeres y ancianos, y condena el uso, por parte de grupos armados, de instalaciones sanitarias, incluidos hospitales y ambulancias, que pone en peligro a la población civil>”.

Durante el debate sobre la resolución, Meirav Eilon Shahar, embajadora de Israel ante las Naciones Unidas en Ginebra, afirmó que "una decisión que no condene también la militarización de los centros sanitarios por parte de terroristas en Gaza no tiene ninguna intención de mejorar las condiciones sanitarias sobre el terrenoxiii".

Tal enmienda aprobada contó con el apoyo de España pese a que “justifica” el terrorismo de Israel en Gaza.

 

Corolario

La "Declaración de Rotterdam" se ha aprobado unánimemente por las organizaciones presentes en la Asamblea anual de la Asociación Médica Mundial, que representa a 10 millones de médicos de 117 países. Israel es miembro de dicha Asociación, Palestina no xiv.Es decir, la potencia colonial (Israel) se representa a sí misma, y el país colonizado (Palestina) es ignorado.

La ideología sionista impregna la “Declaración de Rotterdam” en forma similar a la enmienda aprobada en mayo de 2024 en la Asamblea Mundial de la Salud.

Ambos documentos ayudan a justificar la política israelí de destrucción sistemática de los servicios palestinos de salud (acompañada del asesinato, secuestro, tortura y encarcelamiento de profesionales de la sanidad, médicos incluidos) pues se alega que “participan en actos perjudiciales para Israel” y perdieron “la protección que les otorga el derecho internacional humanitario”.

Por todo ello, en conclusión, rechazamos la “Declaración de Rotterdam” por dar cobertura argumental al genocidio sanitario que Israel comete en Gaza y, además, exigimos la expulsión de la Asociación Médica Israelí de la Asociación Médica Mundial, por su connivencia con este Genocidio y su incumplimiento flagrante del Código de Ética de la propia WMA. 

Referencias