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Dental care in Gaza. Atención dental en Gaza. ENG ESP
Publicado ayer.

Dental care in Gaza. Atención dental en Gaza. ENG ESP

ENGLISH

Gaza's dentists and patients suffer as Israel restricts flow of painkilling drugs
Palliatives, antibiotics, hand tools and batteries for instruments are confiscated under dual-use bans in communities bombed into poverty
Nagham Mohanna
April 15, 2026

In a small clinic in central Gaza, Amani Abu Badawi sat in a dentist’s chair, bracing herself for treatment without anaesthesia.

“I was forced to endure it,” she told The National, recalling how her decayed molars were treated without medication. “The pain is something no one can bear.”

Ms Abu Badawi, from Deir Al Balah, has lived with severe toothache for months, visiting clinic after clinic in search of relief. But dentists could offer only short-term fixes, such as painkillers.

Across Gaza, dental care is collapsing despite six months of ceasefire after two years of war in which much of the territory was devastated by Israeli bombardment.

“The profession is facing very serious challenges,” Dr Arafat Ashtaywi, head of the Dentists’ Syndicate in Gaza, told The National.

Clinics are running out of anaesthesia, fillings and materials needed for root canal procedures, limiting the treatment they can offer.

“We are forced to extract teeth that could have been saved,” Dr Ashtaywi said.

In some cases, dentists’ equipment is not properly sterilised because of fuel and electricity shortages.

The result is that even minor dental problems can quickly escalate into irreversible damage.

For patients, the crisis is not only about the availability of proper treatment but also affordability.

Before the war, a simple filling cost about 100 shekels ($33). Today, it can exceed 400 shekels, if materials are available at all.

For families struggling to survive, these costs are out of reach.

“Many people are living in tents and have lost everything,” said Osama Al Shanti, a dentist who has continued his practice despite the challenges. “They cannot afford treatment, so they stay in pain until they lose their teeth.”

The problem begins long before patients reach the dentist’s chair.

Dr Ahmed Sardah, who now operates a small lab after his clinic was destroyed, says the crisis in a lack of raw materials.

“The occupation prevents the entry of essential supplies under the pretext of dual-use,” he said, referring to Israel's policy of banning items that it deems could be repurposed for military use.

Materials such as acrylic, zircon, wax and gypsum, necessary for fillings and prosthetics, are either unavailable or prohibitively expensive.

Prices for supplies have increased fivefold, while attempts to produce materials locally have failed due to lack of equipment.

Electricity shortages have made matters worse.

“Dental labs need power to function,” Dr Sardah said. “But electricity is rarely available.”

He said hundreds of clinics were destroyed during the war, while others have closed due to a lack of equipment and supplies.

“Our work could stop at any moment,” Dr Al Shanti said. “We are continuing with great difficulty.”

Meanwhile, poor nutrition, lack of hygiene, and harsh living conditions in displacement camps have led to a surge in dental diseases.

“People are resorting to primitive methods to relieve pain,” Dr Ashtaywi says. “But these methods often make things worse.”

Ms Abu Badawi said she was still in pain, waiting for a solution that may not come soon.

“I am still suffering,” she said. “I am just waiting for things to improve, for supplies to be allowed in.”

She paused, then added: “The right to treatment is a basic right. But no one is holding anyone accountable.”

ESPAÑOL

Dentistas y pacientes de Gaza sufren las restricciones israelíes al suministro de analgésicos. Confiscan medicamentos paliativos, antibióticos, instrumental y baterías para instrumentos con la excusa de doble uso en comunidades sumidas en la pobreza por los bombardeos.
 
Nagham Mohanna 15 de abril de 2026
 
En una pequeña clínica en el centro de Gaza, Amani Abu Badawi se sentaba en el sillón del dentista, preparándose para un tratamiento sin anestesia. «Me vi obligada a soportarlo», declaró a The National, recordando cómo le trataron las muelas cariadas sin medicamentos. «El dolor es insoportable».
 
La Sra. Abu Badawi, originaria de Deir Al Balah, ha sufrido un fuerte dolor de muelas durante meses, visitando clínica tras clínica en busca de alivio. Sin embargo, los dentistas solo podían ofrecerle soluciones temporales, como analgésicos.
 
En toda Gaza, la atención dental se está desmoronando a pesar de seis meses de alto el fuego tras dos años de guerra en los que gran parte del territorio fue devastado por los bombardeos israelíes.
 
“La profesión se enfrenta a desafíos muy serios”, declaró el Dr. Arafat Ashtaywi, presidente del Sindicato de Dentistas de Gaza, al periódico The National. Las clínicas se están quedando sin anestesia, empastes y materiales necesarios para los tratamientos de conducto, lo que limita los tratamientos que pueden ofrecer. “Nos vemos obligados a extraer dientes que podrían haberse salvado”, afirmó el Dr. Ashtaywi.
 
En algunos casos, el instrumental dental no se esteriliza adecuadamente debido a la escasez de combustible y electricidad. Como resultado, incluso los problemas dentales menores pueden agravarse rápidamente y causar daños irreversibles.
 
Para los pacientes, la crisis no solo radica en la disponibilidad de un tratamiento adecuado, sino también en su asequibilidad. Antes de la guerra, un simple empaste costaba unos 100 séqueles (33 dólares). Hoy en día, puede superar los 400 séqueles, si es que hay materiales disponibles. Para las familias que luchan por sobrevivir, estos costos son inalcanzables.
 
“Mucha gente vive en tiendas de campaña y lo ha perdido todo”, dijo Osama Al Shanti, un dentista que ha continuado ejerciendo a pesar de las dificultades. “No pueden costearse el tratamiento, así que sufren dolor hasta que pierden los dientes”. El problema comienza mucho antes de que los pacientes lleguen al sillón del dentista. El Dr. Ahmed Sardah, que ahora dirige un pequeño laboratorio tras la destrucción de su clínica, afirma que la crisis se debe a la escasez de materias primas.
 
“La ocupación impide la entrada de suministros esenciales con el pretexto de doble uso”, dijo, refiriéndose a la política israelí de prohibir artículos que considera que podrían ser reutilizados con fines militares.
 
Materiales como el acrílico, el circonio, la cera y el yeso, necesarios para empastes y prótesis, no están disponibles o son prohibitivamente caros. Los precios de los suministros se han quintuplicado, mientras que los intentos de producir materiales localmente han fracasado por falta de equipo.
 
Los cortes de electricidad han empeorado la situación.
“Los laboratorios dentales necesitan electricidad para funcionar”, dijo el Dr. Sardah. “Pero la electricidad rara vez está disponible”. Afirmó que cientos de clínicas fueron destruidas durante la guerra, mientras que otras han cerrado por falta de equipo y suministros.
 
“Nuestro trabajo podría detenerse en cualquier momento”, dijo el Dr. Al Shanti. “Continuamos con gran dificultad”. Mientras tanto, la mala nutrición, la falta de higiene y las duras condiciones de vida en los campos de desplazados han provocado un aumento de las enfermedades dentales. “La gente recurre a métodos primitivos para aliviar el dolor”, dice el Dr. Ashtaywi. “Pero estos métodos a menudo empeoran las cosas”.
 
La Sra. Abu Badawi dijo que aún sentía dolor y que esperaba una solución que quizás no llegue pronto. “Sigo sufriendo”, dijo. “Solo espero que las cosas mejoren, que se permitan los suministros”.
Hizo una pausa y luego añadió: “El derecho al tratamiento es un derecho fundamental. Pero nadie exige responsabilidades”.