Presentado en la Mostra de Venecia, «Citizen Osama» de Ahmed Hassouna ofrece un retrato íntimo y sobrio de la vida cotidiana bajo bombardeos en el norte de Gaza, filmado en secreto para proteger a sus protagonistas. Su interés hoy radica en mostrar, desde dentro, cómo se mezclan la rutina y la violencia—un testimonio palestino que desafía relatos externos y aporta material directo para audiencias y medios.
El documental, de 69 minutos, acompaña durante un año a Osama Al‑Ashi, reportero local y nuevo padre, desde el nacimiento de su hijo en 2024 hasta su primer cumpleaños. Hassouna evita los grandes arcos dramáticos y, en cambio, construye su obra a base de escenas cotidianas: consultas en hospitales precarios, casas convertidas en escombros tras advertencias de ataques, o familias que realizan funerales con la misma normalidad forzada con la que comprueban la escasez de harina.
Filmado con discreción para resguardar a las y los periodistas que permanecieron en la zona —en los créditos se mencionan alrededor de 36 colegas—, el registro privilegia la cercanía. La cámara no pretende asombrar por técnica; busca la credibilidad del testigo. Ese enfoque hace que el espectador perciba la violencia como parte del trasfondo cotidiano y, al mismo tiempo, reconozca la humanidad de quienes la sufren.
Hay imágenes que condensan ese equilibrio: un recién nacido en una sala frágil, diarios de bombardeos en barrios como Shujaiya, y el luto compartido cuando colegas son abatidos. Escenas de humor contenido, gustos por alimentos simples o momentos domésticos con el hijo de Osama amortiguan la sensación de estar ante un informe exclusivo de tragedias, sin minimizar su gravedad.
Datos clave
- Duración: 69 minutos.
- Director: Ahmed Hassouna.
- Protagonista: Osama Al‑Ashi, periodista en el norte de Gaza.
- Contexto de rodaje: filmado en secreto para proteger a las fuentes y al equipo; credita a unas 36 personas que siguieron en la zona.
- Estrategia narrativa: montaje diario y fragmentado que prioriza la observación sobre la reconstrucción dramática.
- Estatus: estreno en Venecia 2026; en búsqueda de distribución en EE. UU.
La edición, a cargo de Hassouna y Denis LePaven, ordena el material más como un cuaderno de campo que como una biografía prediseñada. Eso lo distancia de obras que optan por formatos híbridos o por entrevistas analíticas: mientras algunas películas reconstruyen un acontecimiento o amplifican testimonios con voces autorizadas, «Citizen Osama» se acerca a la experiencia diaria y deja que las imágenes hablen por sí mismas.
Yousef Al Masharawi, el director de fotografía, apuesta por planos sencillos que igualan una búsqueda de alimento con un gesto de ternura entre padre e hijo. Esa elección favorece una complicidad con el público: no se impone una interpretación moral única, sino que se invita a mirar y sentir.
El film no es impecable. Su estructura de diario deja fuera una exploración más profunda de la sociología de las redacciones locales, y algunos personajes —como la esposa de Osama, Reem— aparecen en segundo plano cuando quizá merecerían más atención. Otra lectura posible es que una mayor disección temática habría sacrificado la frescura y la proximidad que constituyen la fuerza del trabajo.
La relevancia de este tipo de testimonios es práctica: material rodado por periodistas palestinos en el terreno contribuye a contrapesar la desinformación y las versiones filtradas por agendas externas. Cuando estas películas llegan a salas y plataformas, permiten que audiencias fuera de la región accedan a perspectivas directas y menos mediadas.
En esa línea cabe recordar otras aproximaciones recientes, como el documental de Sepideh Farsi «Put Your Soul on Your Hand and Walk», que integra el trabajo de la fotoperiodista Fatima Hassona, muerta en el conflicto. Ambos filmes muestran a profesionales comprometidos con su oficio y con su comunidad, y subrayan el riesgo que implica mantener la cobertura desde el terreno.
Valoración final: la película consigue humanizar sin sensacionalismo y ofrece material valioso para quien quiera entender la cotidianeidad del conflicto. No es un estudio exhaustivo, pero sí un testimonio esencial por su origen y forma.










