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‘Sal a la ferida’ documental, mina potasa. Potash mine. Israel Chemical Limited (ICL). Documentary. ESP ENG

‘Sal a la ferida’ documental, mina potasa. Potash mine. Israel Chemical Limited (ICL). Documentary. ESP ENG
Publicado hoy.

Bages (Barcelona). Explotación humana y minera. Genocidio en Palestina. Fósforo blanco. Bages (Barcelona, Spain). Human and mining exploitation, cooperation with the genocide in Palestine. White phosphorus

ESPAÑOL

‘Sal a la ferida’: un documental sobre el impacto de la multinacional israelí ICL en Catalunya y Palestina
La obra expone las consecuencias de la actividad de la multinacional química israelí ICL en estos territorios, a través de los testimonios de personas directamente afectadas y de colectivos que denuncian sus prácticas.
Mar Sala 
@MarSala___ 
@mar-sala.bsky.social
21 mar 2026 

En la comarca catalana del Bages (Barcelona), la multinacional Israel Chemical Limited (ICL) lleva décadas operando una mina de potasa a través de su filial ICL Iberia. Desde entonces, su impacto medioambiental viene siendo denunciado por diversos colectivos de la zona mediante la campaña Boicot ICL.

ICL también extrae minerales en la cuenca del Mar Muerto perteneciente a la Cisjordania ocupada, además de dar apoyo público y financiar el genocidio mediante la venta y transporte de armas utilizadas contra la población palestina.

En El Salto venimos siguiendo este tema de cerca y ahora publicamos en abierto –con subtítulos en castellano– este documental sobre el impacto ecosocial de las actividades de la empresa tanto en el territorio catalán como en Palestina.

El documental narra las historias de seis personas directamente afectadas por la mina de potasa. Testimonios que ponen cara y contexto a los principales problemas derivados de la actividad de ICL como son la contaminación y salinización de la tierra y del agua de la zona, el desplazamiento de comunidades para la expansión de las minas o su complicidad en el genocidio de Palestina, entre otros.

Además, la obra explora la resistencia que en estos momentos está cobrando impulso y floreciendo en la región: desde activistas que han llevado a cabo un bloqueo de la planta de la campaña Boicot ICL, a miembros de la sección catalana del movimiento BDS.

ICL y sus vínculos con el Estado de Israel

La multinacional es la sexta empresa de potasa más grande del mundo. En 2023, ICL tuvo una facturación de 320 millones de euros en España, lo que la convierte en la empresa con mayor volumen de negocio de la comarca del Bages. Al mismo tiempo, según Boicot ICL, se trata de una empresa estratégica para la “economía del Estado de Israel y, en las zonas del Mar Muerto y el Negev, un territorio ocupado al sur de la Franja de Gaza, explota minas de potasa y fosfato, que han sido denunciadas por contaminación ambiental”.

Además, según el Grup Català d’Empresa i Drets Humans, el Estado de Israel ejerce un control directo sobre la empresa a través de la denominada “acción de oro” de Israel Corporation, que le permite intervenir en la toma de decisiones si los asuntos revisten especial interés. También cuenta con accionistas y directivos con vínculos directos con la industria militar israelí. En numerosas campañas, el movimiento internacional Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) ha denunciado a ICL por sus programas de apoyo a unidades del ejército israelí.

Boicot, Desinversión y Sanciones ha denunciado a ICL por sus programas de apoyo a unidades del ejército israelí

Así, a través de su programa “Adopta un soldado”, ICL ha prestado apoyo financiero a proyectos y actividades de unidades del Ejército israelí. Según su propia página web, se trata de un programa “gestionado por la Asociación en beneficio de los soldados del ejército israelí” que conecta “empresas y donantes con unidades militares, proporcionando apoyo moral y físico”.

En enero de 2024, con el lema 'Una ducha caliente para cada soldado', ICL apoyó una iniciativa de uno de sus empleados jubilados, cuyo objetivo es fabricar depósitos de agua portátiles con un mecanismo de calentamiento para que los soldados puedan darse duchas calientes en la zona de combate de la Franja de Gaza. Y en mayo de 2025, anunció su participación en un programa de becas de ciberseguridad para soldados que participaron en el genocidio investigado por la Corte Penal Internacional. La empresa los describió como: “Graduados del servicio de combate y de la reserva activa durante la Guerra de las Espadas de Hierro”.

En 2025, la empresa anunció su participación en un programa de becas para soldados que participaron en el genocidio que está investigando la Corte Penal Internacional

Por último, ICL financia el Centro del Soldado Solitario en Beersheba, un centro dedicado a apoyar a los soldados que no tienen familiares directos en Israel. Los soldados solitarios o Ḥayal Boded son jóvenes de otras nacionalidades que acuden a Israel para recibir entrenamiento militar y servir en el ejército.

 
La cartera de ICL incluye la producción de fósforo blanco, una sustancia química que puede quemar la carne y desprenderla del hueso. Si bien el fósforo blanco puede usarse legalmente en la guerra como cortina de humo, su uso intencional contra civiles constituye una violación del derecho internacional humanitario.
 
Human Rights Watch, una organización internacional que investiga crímenes de guerra, informó que Israel lanzó fósforo blanco sobre Palestina y Líbano en octubre y noviembre de 2023.
 
Mediante bases de datos federales de acceso público, como el Sistema Federal de Datos de Adquisiciones (FPDA), la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) y USA Spending, los organizadores creen haber encontrado documentos que revelan la historia completa de las actividades de ICL, incluyendo un rastro documental que vincula la venta de sus productos y fósforo blanco al ejército estadounidense.
 
En concreto, USA Spending registra ventas de fósforo blanco por valor de 1,59 millones de dólares en tres años: 2020, 2022 y 2023. El pedido de fósforo blanco de 2023, correspondiente a 180 000 libras destinadas al Arsenal de Pine Bluff, se cumplió durante las dos primeras semanas de diciembre.
 
En octubre de 2023, Amnistía Internacional informó de que las municiones lanzadas por el ejército israelí sobre Palestina y Líbano procedían de Pine Bluff, Arkansas. El Arsenal de Pine Bluff es el único lugar del hemisferio norte donde se fabrican municiones de fósforo blanco, y se cree que ICL suministra fosfatos a la empresa química Monsanto para la producción de fósforo blanco que se destina a la planta de producción militar para la fabricación de municiones.
 
“Dicen que solo son productores de litio, pero sabemos, por los recibos que nos proporciona el gobierno, que también están en una línea de producción de fósforo blanco”, dijo Gracynn, una residente de St. Louis que prefirió no revelar su apellido por razones de seguridad.
 
 
El uso de fósforo blanco sobre zonas residenciales es sumamente alarmante y tendrá consecuencias nefastas para la población civil.
 
Según un informe del Ministerio del Interior israelí, ICL posee 10 canteras ilegales en la Cisjordania ocupada. Cabe destacar que ICL también opera en los Altos del Golán sirios ocupados.
 
Por supuesto, no sorprende que un país con una historia marcada por el colonialismo suministre armas químicas a un Estado terrorista genocida. La existencia misma de Israel se basa en el colonialismo, los crímenes de guerra y el desplazamiento de poblaciones indígenas.
 
Así pues, Israel vuelve a utilizar armas químicas ilegales para impulsar su agenda terrorista a costa de las comunidades indígenas; no nos sorprende. Pero Israel sabe que puede hacerlo impunemente, por lo que es aún más importante que la comunidad internacional tome una postura firme.
 
 
ENGLISH
'Sal a la ferida': a documentary about the impact of the Israeli multinational ICL in Catalonia and Palestine
The film exposes the consequences of the activities of the Israeli chemical multinational ICL in these territories, through the testimonies of directly affected individuals and groups that denounce its practices.
 
Mar Sala @MarSala___ @mar-sala.bsky.social March 21, 2026
 
In the Catalan region of Bages (Barcelona, Spain), the multinational Israel Chemical Limited (ICL) has been operating a potash mine for decades through its subsidiary ICL Iberia. Since then, its environmental impact has been denounced by various groups in the area through the Boycott ICL campaign.
 
ICL also extracts minerals in the Dead Sea basin, which belongs to the occupied West Bank, in addition to publicly supporting and financing genocide through the sale and transport of weapons used against the Palestinian population.
 
At El Salto, we have been following this issue closely, and now we are publishing this documentary—with Spanish subtitles—about the ecosocial impact of the company's activities in both Catalonia and Palestine.
 
Sal Sallent ICL Revoltes de la Terra calls for a “massive action” against the salt mountains of the Israeli company ICL Albert Alexandre The documentary tells the stories of six people directly affected by the potash mine.
 
Their testimonies put a face and context to the main problems stemming from ICL's activity, such as the contamination and salinization of the land and water in the area, the displacement of communities for the expansion of the mines, and its complicity in the genocide in Palestine, among others.
 
Furthermore, the film explores the resistance that is currently gaining momentum and flourishing in the region: from activists who have carried out a blockade of the plant as part of the Boycott ICL campaign, to members of the Catalan branch of the BDS movement.
 
ICL and its ties to the State of Israel
 
The multinational is the sixth largest potash company in the world. In 2023, ICL had a turnover of €320 million in Spain, making it the company with the highest business volume in the Bages region.
 
At the same time, according to Boycott ICL, it is a strategic company for the “economy of the State of Israel and, in the Dead Sea and Negev areas, an occupied territory south of the Gaza Strip, it operates potash and phosphate mines, which have been denounced for environmental contamination.”
 
Furthermore, according to the Catalan Group for Business and Human Rights, the State of Israel exercises direct control over the company through the so-called “golden share” of Israel Corporation, which allows it to intervene in decision-making if matters are of particular interest.
 
It also has shareholders and directors with direct ties to the Israeli military industry. In numerous campaigns, the international Boycott, Divestment, and Sanctions (BDS) movement has denounced ICL for its programs supporting Israeli military units.
 
Boycott, Divestment, and Sanctions has denounced ICL for its programs supporting Israeli military units. Through its "Adopt a Soldier" program, ICL has provided financial support to projects and activities of Israeli military units. According to its website, this is a program "managed by the Association for the benefit of soldiers in the Israeli military" that connects "companies and donors with military units, providing moral and physical support."
 
In January 2024, under the slogan "A Hot Shower for Every Soldier," ICL supported an initiative by one of its retired employees to manufacture portable water tanks with a heating mechanism so that soldiers could take hot showers in the combat zone of the Gaza Strip.
 
And in May 2025, it announced its participation in a cybersecurity scholarship program for soldiers who participated in the genocide being investigated by the International Criminal Court. The company described them as: “Graduates of combat service and active reserve during the War of the Iron Swords.”
 
Finally, ICL funds the Lone Soldier Center in Beersheba, a center dedicated to supporting soldiers who have no immediate family in Israel. Lone soldiers, or Ḥayal Boded, are young people of other nationalities who come to Israel to receive military training and serve in the army.

ICL in St Louis, Missouri, USA ( by ray levy uyeda August 28th, 2025) White phosphorus
ICL’s portfolio includes the production of white phosphorus, a chemical that can burn flesh off bone.

Though white phosphorus can be legally used in war as a smokescreen, it’s a violation of international humanitarian law to intentionally use the chemical munition against civilians. Human Rights Watch, an international organization that investigates war crimes, reported that Israel dropped white phosphorus on Palestine and Lebanon in October and November 2023.

Through publicly available federal databases found through the Federal Procurement Data System, the Government Accountability Office, and USA Spending, organizers believe they’ve found documents that tell a fuller story of ICL’s dealings, including a paper trail linking the sale of ICL’s products and white phosphorus to the U.S. military. Specifically, USA Spending lists $1.59 million in sales of white phosphorus in three years: 2020, 2022, and 2023. 

The 2023 delivery order of white phosphorus was fulfilled in the first two weeks of December for “180,000 lbs in support of Pine Bluff Arsenal.” Amnesty International reported in October 2023 that the munitions the Israeli military dropped on Palestine and Lebanon originated in Pine Bluff, Arkansas. The Pine Bluff Arsenal is the only place in the Northern Hemisphere where white phosphorus munitions are made, and it’s believed that ICL provides phosphates to chemical company Monsanto to produce white phosphorus that makes its way to the military production site to fill munitions.

“They say that they’re just a lithium producer, but we know from the literal receipts from the government that they are … also in a production line for white phosphorus,” said Gracynn, a St. Louis resident who declined to give her last name for safety reasons.

ICL has 10 illegal quarries in the occupied West Bank, according to a report by the Israeli Ministry of Interior. Notably, ICL is also operating in the occupied Syrian Golan. 10 March 2026

The Israeli military unlawfully used white phosphorus over homes on March 3, 2026, in the Lebanese town of Yohmor. The use of white phosphorus over residential areas is extremely alarming and will have dire consequences for civilians.

Of course, it is no surprise that a country with a history steeped in colonialism is supplying chemical weapons to a genocidal terrorist state.

Israel’s entire existence is based on colonialism, war crimes, and the displacement of indigenous populations.

So now Israel is once again using illegal chemical weapons to further its terrorist agenda at the expense of indigenous communities – we are not surprised. But Israel knows it can and will get away with it, which is why it’s even more important that international communities take a stand.