"Si Francesca Albanese es terrorista, yo también". "If Francesca Albanese is a terrorist, then so am I" ESP ENG

"Una relatora de derechos humanos de la ONU, tratadа como terrorista por documentar el genocidio en Gaza". "A UN human rights rapporteur, treated as a terrorist for documenting the genocide in Gaza"
"Si Francesca Albanese es terrorista, yo también".
Estados Unidos impone 'sanciones de grado terrorista' a la relatora de la ONU, Francesca Albanese
Francesca Albanese ha sido sancionada por Estados Unidos.
Ha sido incluida en la lista estadounidense de terroristas y sometida a las sanciones estadounidenses reservadas para terroristas.
¿Su “delito”?
Denunciar delitos contra los derechos humanos en Palestina y exponer la implicación directa de gigantes tecnológicos de Estados Unidos en el genocidio de Israel en Gaza.
En síntesis: "Una relatora de derechos humanos de la ONU, tratadа como terrorista por documentar un genocidio".
Albanese identificó a estas empresas:
Alphabet, Amazon, Caterpillar, Chevron, Hewlett-Packard, IBM, Lockheed Martin, Microsoft y Palantir.
Estas empresas han prestado servicios en la nube e inteligencia artificial al ejército israelí para operar sistemas de armas y seleccionar objetivos de bombardeo.
La misión de Francesca Albanese es recopilar información y elaborar recomendaciones para mejorar la situación de los derechos humanos en los 6.000 kilómetros cuadrados de territorio palestino que, según la propia ONU, Israel ocupa ilegalmente. Para eso fue elegida relatora de este organismo en mayo de 2022.
Desde entonces, Albanese debía cartografiar un genocidio y solicitar una y otra vez a los estados que cumplieran con los tratados sobre derechos humanos con los que se habían comprometido y que acataran la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que les obligaba a evitar que la humanidad cometiera este crimen de nuevo.
Pero para ello, los estados y sus empresas debían dejar de lucrarse con él. Denunciar estas alianzas le ha costado amenazas de muerte, acusaciones de antisemitismo y sanciones económicas por parte de Estados Unidos.
Nada de ello ha acallado a la jurista italiana, que ha recopilado reflexiones sobre la impunidad de Israel en múltiples informes y en el ensayo "Cuando el mundo duerme. Historias, palabras y heridas de Palestina".
Estados Unidos ha impuesto lo que describe como “sanciones de grado terrorista” a una relatora de la ONU y a varios jueces y fiscales de la Corte Penal Internacional (CPI).
Los funcionarios estadounidenses han tratado de justificar las medidas acusando a la CPI de llevar a cabo investigaciones “ilegítimas y sin fundamento” sobre funcionarios israelíes por el genocidio que perpetra el régimen sionista en Gaza, así como investigaciones pasadas que involucraron a personal militar estadounidense.
En noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional emitió órdenes contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su entonces ministro de asuntos militares, Yoav Gallant, por cargos que incluyen crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, en particular el uso del hambre como método de guerra contra los habitantes de Gaza.
De acuerdo a la fuente, las sanciones contra Albanese se ejecutaron, al parecer, luego de que ella enviara cartas confidenciales a una serie de empresas estadounidenses, advirtiéndoles que podrían ser nombradas en un informe de la ONU por “contribuir a graves violaciones de los derechos humanos” vinculadas a las operaciones militares israelíes en Gaza y la Cisjordania ocupada.
Las empresas contactadas incluyeron Alphabet, Amazon, Caterpillar, Chevron, Hewlett-Packard, IBM, Lockheed Martin, Microsoft y Palantir. Al menos dos de esas empresas buscaron ayuda de la Casa Blanca después de recibir las cartas, dijeron funcionarios estadounidenses a Reuters.
La Administración Trump citó posteriormente la correspondencia como evidencia de que Albanese estaba llevando a cabo lo que describió como una “guerra política y económica”.
“Está claro que no se ha respetado mi inmunidad diplomática”, declaró Albanese a la agencia Reuters, añadiendo que la responsabilidad recae en el fracaso de los Estados miembros a la hora de actuar con decisión.
A Francesca Albanese se le prohíbe entrar a Estados Unidos incluso para comparecer ante las Naciones Unidas en Nueva York y presentar uno de sus dos informes anuales. El otro se presenta en la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra.
Washington también sancionó a ocho jueces de la CPI y a varios fiscales, incluidos funcionarios involucrados en la autorización de investigaciones relacionadas con Gaza y Afganistán.
Según el informe, las medidas forman parte de una campaña estadounidense más amplia para presionar a las instituciones internacionales consideradas como una amenaza para los intereses estadounidenses o de sus aliados.
Los defensores de los derechos humanos y los expertos en derecho advirtieron que tales acciones corrían el riesgo de paralizar la capacidad de la Corte Penal Internacional de funcionar y sentar un precedente para el uso de la fuerza económica para atacar a los tribunales internacionales y los mecanismos de las Naciones Unidas.
Por su parte, la CPI condenó las sanciones y subrayó que continuará su trabajo “para brindar justicia y esperanza a millones de víctimas inocentes de atrocidades”.
Los activos de Francesca en Estados Unidos han sido congelados, incluyendo su cuenta bancaria y su apartamento en ese país. Las sanciones la excluyen del sistema bancario internacional, incluso impidiéndole usar tarjetas de crédito. Su seguro médico privado se niega a reembolsarle sus gastos médicos. Las habitaciones de hotel reservadas a su nombre han sido canceladas.
Instituciones, incluyendo universidades estadounidenses , grupos de derechos humanos, profesores y ONG, que en su momento cooperaron con Francesca, han roto vínculos, temerosas de las sanciones impuestas a cualquier ciudadano estadounidense que colabore con ella. Ella y su familia reciben frecuentes amenazas de muerte. Israel y Estados Unidos han organizado una campaña para que la destituyan de su cargo en la ONU.
Francesa Albanese es la prueba de que cuando te mantienes firme con los oprimidos, serás tratado como el oprimido.
Francesca Albanese: “Las democracias liberales se dirigen hacia el modelo israelí, con vigilancia, control y exclusión”
“Muchos países corren a conseguir la última tecnología israelí, probada sobre los palestinos, para controlar a sus propias poblaciones”, advierte la relatora de la ONU, que acaba de publicar su libro 'Cuando el mundo duerme'
"Estamos viviendo un proceso progresivo de israelización del espacio público, porque Israel representa un modelo para las democracias liberales: un modelo de democracia donde unos pocos pueden votar, sí, pero la mayoría no solo no vota, sino que está privada de derechos. Y este es también el modelo de democracia hacia el que se dirigen las democracias liberales, en las que hay pobres, migrantes, comunidades desposeídas que forman parte de nuestras democracias pero que no pueden disfrutar de esos derechos.
Vivimos en un sistema gobernado por intereses financieros y capitalistas que dominan a los Estados y determinan nuestras vidas. Formamos parte de ello, Israel es parte de ello, el imperialismo estadounidense, nosotros en Europa también".
"En los últimos siete meses no he podido acceder a mi cuenta bancaria, a mis ingresos, porque ningún banco en el mundo puede ayudarme. Necesito que un Estado me garantice ese derecho, que asuma la responsabilidad de decir a los bancos: “Nosotros respondemos por ella”.
Basta con que un país haga lo correcto para frenar estos abusos. ¿Por qué tengo que ser tratada como una terrorista, como una narcotraficante, siendo además una persona de la ONU?"
Boicot. "Por eso animo a todo el mundo a boicotear a las empresas que se benefician de la ocupación israelí y del genocidio, como Booking.com o Airbnb. Estas empresas deben dejar de invertir en la ocupación y prescindir de los beneficios que obtienen en el contexto de un genocidio.
Pero también el boicot y la desinversión deben afectar a los institutos de investigación y a las universidades. En España hay una red de unas 40 universidades que han roto lazos con universidades israelíes.
Pero el programa Horizon de la Unión Europea continúa. Empresas israelíes de tecnología digital, de vigilancia y militar reciben fondos a través de ese programa. Esto es inaceptable".

FRANCESCA ALBANESE POR MR FISH
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