Palestine Action. Huelga de hambre. Hunger strike ESP ENG

La huelga de hambre no puede quedar aislada. The hunger strike cannot be isolated.
Actualización 11 de abril de 2026
Arrestos masivos en Londres de pacifistas que protestan con pancartas en las que se lee: “Me opongo al genocidio, apoyo Palestine Action”.
El Gobierno de Starmer ilegalizó el apoyo a la organización Palestine Action en julio de 2025, acusándola de terrorismo pese a que sus acciones se limitan a la protesta y desobediencia civil. El pasado febrero el Tribunal Superior de Londres declaró ilegal dicha prohibición y la consideración de “terrorista” pero dio la posibilidad al Ministerio del Interior británico de recurrir el fallo.
Las autoridades policiales consideran que la ilegalización todavía sigue en vigor hasta el resultado de cualquier apelación. “Palestine Action sigue siendo una organización proscrita y cualquier expresión de apoyo hacia ella constituye una ofensa penal”, escribió la Met Police en X esta mañana. Antes de la manifestación del sábado, la Policía Metropolitana emitió un comunicado advirtiendo sobre "delitos penales" e instando a la gente a reflexionar sobre las "posibles consecuencias" de asistir. "Quienes asistan deben ser conscientes de que mostrar apoyo a una organización prohibida es un delito según la Ley Antiterrorista, y no dudaremos en actuar cuando se infrinja la ley", declaró la comandante Claire Smart, quien dirige las operaciones policiales en Londres este fin de semana.
La también manifestante Linda Walker dijo que había decidido asistir a la protesta porque "se ha estado produciendo un genocidio durante los últimos dos años y medio". «Las únicas personas contra las que [el gobierno] está dispuesto a actuar son las que intentan detenerlo», afirmó. La policía informó de 523 arrestos.
Actualización 13 de febrero de 2026
Actualizado el 14 de enero de 2026
¡Victoria! Elbit Systems pierde un gran contrato. Los prisioneros paran la huelga de hambre. Palestine Action.
Tres activistas británicos detenidos que pasaron semanas negándose a recibir alimentos pusieron fin a su huelga de hambre, citando un informe de que a una filial con sede en el Reino Unido de una importante empresa de armas israelí se le negó un contrato con el gobierno del Reino Unido.
Elbit Systems UK, una filial del fabricante de armas israelí del mismo nombre, no había logrado ganar un contrato de 2.690 millones de dólares para ayudar a entrenar a los soldados británicos.
Citando a un “insider” anónimo del Ministerio de Defensa del Reino Unido, el departamento optó por adjudicar el contrato a un consorcio rival liderado por Raytheon UK.
“La cancelación abrupta de este acuerdo es una victoria rotunda para los huelguistas de hambre, que resistieron con sus cuerpos encarcelados para arrojar luz sobre el papel de Elbit Systems, el mayor fabricante de armas de Israel, en la colonización y ocupación de Palestina”, dijo Prisioneros por Palestina.
El miércoles (13 de enero), Prisioneros por Palestina dijo que un total de siete activistas habían comenzado a comer nuevamente después de poner fin a sus huelgas de hambre.
El parlamentario británico John McDonnell elogió la “dedicación” de los huelguistas de hambre en una publicación en las redes sociales. "Quiero decirles, gracias por todo lo que han hecho", dijo McDonnell, añadiendo que la campaña "para garantizar la paz y la justicia para el pueblo palestino" y para "poner fin a la complicidad de la industria armamentística del Reino Unido en los crímenes de guerra" que está cometiendo Israel continuará.
Durante años, los activistas de los derechos palestinos han pedido a los países que se deshagan de Elbit Systems por su papel en el suministro al ejército israelí de armas utilizadas en presuntos crímenes de guerra en el territorio palestino ocupado.
Los huelguistas de hambre de Palestine Action fueron encarcelados por su presunta participación en allanamientos en la filial británica de Elbit Systems en Filton, cerca de Bristol, en 2024.
El gobierno británico prohibió Palestine Action en junio del año pasado en virtud de la Ley contra el Terrorismo de 2000, lo que hizo ilegal que las personas se unieran al grupo o expresaran su apoyo al grupo, bajo pena de hasta 14 años de prisión.
Desde entonces, decenas de personas han sido detenidas en protestas en todo el Reino Unido por expresar su apoyo al grupo en lo que los críticos dicen que es una represión draconiana contra la libertad de expresión y de reunión.
Actualización, 2 de enero de 2025: El cuerpo como arma final: Palestine Action y el espíritu de Bobby Sands. Están usando sus cuerpos hambrientos para gritar una verdad que la BBC se niega a susurrar: Gran Bretaña es un participante activo en la masacre de Gaza.
Actualización: 23 de diciembre de 2025: Greta Thunberg @GretaThunberg fue arrestada durante una manifestación en apoyo a los manifestantes de Acción Palestina, quienes se encuentran en huelga de hambre en prisión, según el grupo de protesta Prisioneros por Palestina.
17 diciembre 2025
Ocho activistas del movimiento Palestine Action, identificadas como prisoners4palestine, mantienen una huelga de hambre indefinida en diversas cárceles del Reino Unido, en protesta por el trato inhumano y las condiciones de detención que enfrentan antes de sus juicios.
La huelga de hambre de Palestine Action es ya la más larga en las cárceles británicas desde la del IRA Cuatro activistas de la organización Palestine Action mantiene su huelga de hambre en protesta por las condiciones en las que están encarcelados en prisiones de Reino Unido, en una protesta que se ha convertido ya en la mayor huelga de hambre coordinada en las cárceles británicas desde la que organizaron presos del Ejército Republicano Irlandés (IRA) en 1981.
La protesta también denuncia las designaciones “terroristas” contra individuos y organizaciones, utilizadas para quebrantar el apoyo popular a la resistencia y criminalizar las acciones directas, tenaces y militantes en solidaridad con Palestina. Varias de las activistas llevan más de un año privadas de libertad sin condena, en un proceso que organizaciones de derechos humanos califican como represalia política.
Las activistas fueron detenidas tras participar en acciones directas contra la fábrica israelí Elbit Systems, principal proveedor de armas utilizadas por la ocupación en Gaza. Sus acciones buscaban denunciar el papel del Reino Unido en el sostenimiento del aparato militar israelí y exigir el fin del comercio de armas con el régimen sionista.
Desde dentro de las prisiones, las huelguistas denuncian aislamiento prolongado, restricciones a las visitas y falta de atención médica, mientras sus familias y redes solidarias advierten del grave deterioro de su salud.
Desde la red Samidoun – Solidaridad con los Prisioneros Palestinos, hacemos un llamamiento urgente a los pueblos, organizaciones y movimientos solidarios de todo el mundo a alzar la voz por las activistas encarceladas, exigir al gobierno británico que garantice su integridad física y su inmediata liberación, y redoblar las acciones de denuncia contra Elbit Systems y todas las empresas cómplices del genocidio en Gaza.
Entonces ¿Cuál es el plan? Huelga de hambre, liderazgo carcelario y el desafío del movimiento de solidaridad
Mientras los huelguistas de hambre entran en una fase crítica de su lucha, se vuelve imposible ignorar una desconexión profunda entre la gravedad del momento y la respuesta del llamado «movimiento» solidario. No se trata de una diferencia de ritmo o de prioridades, sino de una brecha política que pone en cuestión la capacidad real de acompañar, sostener y potenciar una lucha que se desarrolla en condiciones extremas y con riesgos vitales.
En las calles y fuera de las prisiones, nuestra tarea no es simbólica ni testimonial. Nuestra función central es amplificar las demandas formuladas por los prisioneros y traducirlas en presión política real. El Estado británico y su aparato penitenciario operan sobre una lógica de cálculo frío: mientras el costo político, económico y social del encarcelamiento siga siendo asumible, la represión continuará. La indiferencia pública no es pasividad, es un mecanismo activo de control. Aún no se ha alcanzado el punto en el que mantener a estos presos cautivos resulte inviable; el punto en el que encarcelarlos cueste más que liberarlos. Ese es el umbral que debe ser forzado.
Los huelguistas de hambre han sido claros en su mensaje: llaman a profundizar la lucha contra el imperialismo británico. Comprenden que la prisión no es un error del sistema ni una anomalía temporal, sino una herramienta estructural de dominación. Es parte integral de una política imperialista dirigida contra disidentes políticos, migrantes y personas de naciones oprimidas, que constituyen una base amplia dentro de las cárceles y los centros de detención.
Desde esta perspectiva, la huelga de hambre no es un acto individual de sacrificio, sino una afirmación de liderazgo colectivo que emerge desde las propias prisiones. El potencial revolucionario no reside en unos pocos nombres visibles, sino en la mayoría encarcelada. Sin embargo, este liderazgo solo puede sostenerse si existe una base social amplia que lo respalde. Sin una movilización masiva dentro y fuera de los muros, el liderazgo carcelario queda aislado y desarmado, reducido a un gesto moral sin capacidad de transformación política.
Los huelguistas de hambre no apelan a un sistema judicial «democrático» que atraviesa una supuesta desviación autoritaria. Saben que la represión es una realidad estructural que se esconde tras la imagen que el estado británico proyecta de sí mismo. Su lucha expone la farsa de esta democracia colonial, revelando una violencia que durante décadas ha permanecido normalizada e invisible, y que hoy comienza a sacudir incluso a sectores sociales que antes podían ignorarla. No están pidiendo reformas cosméticas: están señalando la necesidad de confrontación política.
Este momento exige una reflexión honesta sobre las estrategias de movilización. La experiencia demuestra que el potencial de ruptura con el sistema es desproporcionadamente mayor entre quienes viven de manera directa la criminalización, el encarcelamiento, la opresión nacional y la violencia fronteriza: las comunidades migrantes, con o sin documentos, y los sectores marginados convertidos sistemáticamente en objetivo del aparato represivo. Limitar la acción política a una clase media «antiguerra», interesada en una gestión más amable del imperialismo, no solo es insuficiente, sino políticamente estéril.
Un llamado urgente a la acción
Desde Samidoun, esta lucha no puede entenderse como un asunto sectorial ni humanitario. Es una batalla política central contra el sistema carcelario imperialista y contra el Estado que lo sostiene. La solidaridad que no impone costos al enemigo no es solidaridad; es acompañamiento pasivo.
Este es el momento de afilar los colmillos del movimiento: intensificar la movilización, desbordar los márgenes seguros, organizar a las comunidades más golpeadas por la represión y elevar el precio político del encarcelamiento.
La huelga de hambre no puede quedar aislada.
O se convierte en un punto de inflexión que fortalezca el movimiento de prisioneros y prisioneras, o el Estado habrá demostrado, una vez más, que puede reprimir sin consecuencias.
La responsabilidad está fuera de los muros. La lucha continúa.
Las demandas de los huelguistas de hambre son que se les ponga en libertad bajo fianza en cumplimiento de la ley ordinaria, que se garantice su derecho a un juicio justo y la legalización de Palestine Action.
Hay que recordar que, basándose en una legislación excepcional, en julio de este año el Gobierno de Keir Starmer declaró «terrorista» a esa organización de acción directa y solidaridad con la causa palestina, equiparándola con grupos como el ISIS.
Esta red utiliza la desobediencia civil, ha realizado sabotajes y destruido bienes utilizados en el genocidio, pero rechaza y evita la violencia contra las personas. En los últimos meses, la criminalización de las protestas ha provocado más de 2.500 arrestos por portar carteles con el lema «Me opongo al genocidio. Apoyo a Palestine Action».
Es llamativo el silencio de la prensa internacional sobre este caso.
En su cruzada contra los derechos civiles y políticos, el Gobierno de Londres contó con el apoyo mayoritario del Parlamento. Sin embargo, ha recibido críticas de entidades como la ONU o Amnistía Internacional. Este organismo considera que «el uso de las leyes antiterroristas para eludir el debido proceso e imponer castigos más severos a los manifestantes de acción directa constituye una amenaza para el derecho de manifestación y de reunión de todo el mundo».
La protesta contra la ocupación, el apartheid y el genocidio no solo no es un delito, sino que es un deber moral. La situación que viven los presos políticos de Palestine Action es insostenible y deben ser liberados cuanto antes.
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 20 de diciembre de 2025.-
El colectivo Académicxs con Palestina contra el genocidio hizo pública una carta abierta dirigida a las embajadas del Reino Unido y México, denunciando la represión sistemática contra activistas de Palestine Action en el Reino Unido y exigiendo la liberación inmediata de ocho personas encarceladas por acciones contra Elbit Systems, la principal proveedora de armas y tecnología militar israelí.
Los activistas identificados —Amu Gib, Qesser Zurah, Heba Muraisi, Jon Cink, T Hoxha, Kamran Ahmed, Lewie Chiaramellow y Umer Khalid— llevan semanas en huelga de hambre en protesta por su prisión preventiva prolongada (algunos más de dos años), condiciones de aislamiento y violaciones a sus derechos. Sus abogados han denunciado omisiones graves y han solicitado intervención del ministro de Justicia David Lammy, sin respuesta hasta ahora.
La carta acusa al gobierno laborista británico de criminalizar la solidaridad con Palestina, calificando de “terrorismo” acciones contra Elbit —empresa que suministra el 80 % de equipo terrestre y 85 % de drones al ejército israelí, además de tecnología para muros en Gaza, Cisjordania y la frontera México-EE.UU.— mientras ignora acusaciones internacionales contra Israel por genocidio, apartheid y ocupación ilegal.
Los académicos invocan el acuerdo post-Brexit México-Reino Unido, que obliga a respetar derechos humanos y protesta pacífica, y exigen:
1.- Comunicación sin restricciones para los detenidos.
2.- Libertad bajo fianza.
3.- Juicio justo e imparcial con publicación de documentos relacionados con exportaciones de Elbit.
4.- Retiro de cargos de terrorismo.
“Lucrar con el genocidio es un crimen universal”, concluye la misiva, llamando a la solidaridad internacional y a expulsar a Elbit de ambos países.
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