Palestine Action. Huelga de hambre. Hunger strike ESP ENG

La huelga de hambre no puede quedar aislada. The hunger strike cannot be isolated.
ESPAÑOL
Actualizado el 14 de enero de 2026
¡Victoria! Elbit Systems pierde un gran contrato. Los prisioneros paran la huelga de hambre. Palestine Action.
Tres activistas británicos detenidos que pasaron semanas negándose a recibir alimentos pusieron fin a su huelga de hambre, citando un informe de que a una filial con sede en el Reino Unido de una importante empresa de armas israelí se le negó un contrato con el gobierno del Reino Unido.
Elbit Systems UK, una filial del fabricante de armas israelí del mismo nombre, no había logrado ganar un contrato de 2.690 millones de dólares para ayudar a entrenar a los soldados británicos.
Citando a un “insider” anónimo del Ministerio de Defensa del Reino Unido, el departamento optó por adjudicar el contrato a un consorcio rival liderado por Raytheon UK.
“La cancelación abrupta de este acuerdo es una victoria rotunda para los huelguistas de hambre, que resistieron con sus cuerpos encarcelados para arrojar luz sobre el papel de Elbit Systems, el mayor fabricante de armas de Israel, en la colonización y ocupación de Palestina”, dijo Prisioneros por Palestina.
El miércoles (13 de enero), Prisioneros por Palestina dijo que un total de siete activistas habían comenzado a comer nuevamente después de poner fin a sus huelgas de hambre.
El parlamentario británico John McDonnell elogió la “dedicación” de los huelguistas de hambre en una publicación en las redes sociales. "Quiero decirles, gracias por todo lo que han hecho", dijo McDonnell, añadiendo que la campaña "para garantizar la paz y la justicia para el pueblo palestino" y para "poner fin a la complicidad de la industria armamentística del Reino Unido en los crímenes de guerra" que está cometiendo Israel continuará.
Durante años, los activistas de los derechos palestinos han pedido a los países que se deshagan de Elbit Systems por su papel en el suministro al ejército israelí de armas utilizadas en presuntos crímenes de guerra en el territorio palestino ocupado.
Los huelguistas de hambre de Palestine Action fueron encarcelados por su presunta participación en allanamientos en la filial británica de Elbit Systems en Filton, cerca de Bristol, en 2024.
El gobierno británico prohibió Palestine Action en junio del año pasado en virtud de la Ley contra el Terrorismo de 2000, lo que hizo ilegal que las personas se unieran al grupo o expresaran su apoyo al grupo, bajo pena de hasta 14 años de prisión.
Desde entonces, decenas de personas han sido detenidas en protestas en todo el Reino Unido por expresar su apoyo al grupo en lo que los críticos dicen que es una represión draconiana contra la libertad de expresión y de reunión.
Actualización, 2 de enero de 2025: El cuerpo como arma final: Palestine Action y el espíritu de Bobby Sands. Están usando sus cuerpos hambrientos para gritar una verdad que la BBC se niega a susurrar: Gran Bretaña es un participante activo en la masacre de Gaza.
Actualización: 23 de diciembre de 2025: Greta Thunberg @GretaThunberg fue arrestada durante una manifestación en apoyo a los manifestantes de Acción Palestina, quienes se encuentran en huelga de hambre en prisión, según el grupo de protesta Prisioneros por Palestina.
17 diciembre 2025
Ocho activistas del movimiento Palestine Action, identificadas como prisoners4palestine, mantienen una huelga de hambre indefinida en diversas cárceles del Reino Unido, en protesta por el trato inhumano y las condiciones de detención que enfrentan antes de sus juicios.
La huelga de hambre de Palestine Action es ya la más larga en las cárceles británicas desde la del IRA Cuatro activistas de la organización Palestine Action mantiene su huelga de hambre en protesta por las condiciones en las que están encarcelados en prisiones de Reino Unido, en una protesta que se ha convertido ya en la mayor huelga de hambre coordinada en las cárceles británicas desde la que organizaron presos del Ejército Republicano Irlandés (IRA) en 1981.
La protesta también denuncia las designaciones “terroristas” contra individuos y organizaciones, utilizadas para quebrantar el apoyo popular a la resistencia y criminalizar las acciones directas, tenaces y militantes en solidaridad con Palestina. Varias de las activistas llevan más de un año privadas de libertad sin condena, en un proceso que organizaciones de derechos humanos califican como represalia política.
Las activistas fueron detenidas tras participar en acciones directas contra la fábrica israelí Elbit Systems, principal proveedor de armas utilizadas por la ocupación en Gaza. Sus acciones buscaban denunciar el papel del Reino Unido en el sostenimiento del aparato militar israelí y exigir el fin del comercio de armas con el régimen sionista.
Desde dentro de las prisiones, las huelguistas denuncian aislamiento prolongado, restricciones a las visitas y falta de atención médica, mientras sus familias y redes solidarias advierten del grave deterioro de su salud.
Desde la red Samidoun – Solidaridad con los Prisioneros Palestinos, hacemos un llamamiento urgente a los pueblos, organizaciones y movimientos solidarios de todo el mundo a alzar la voz por las activistas encarceladas, exigir al gobierno británico que garantice su integridad física y su inmediata liberación, y redoblar las acciones de denuncia contra Elbit Systems y todas las empresas cómplices del genocidio en Gaza.
Entonces ¿Cuál es el plan? Huelga de hambre, liderazgo carcelario y el desafío del movimiento de solidaridad
Mientras los huelguistas de hambre entran en una fase crítica de su lucha, se vuelve imposible ignorar una desconexión profunda entre la gravedad del momento y la respuesta del llamado «movimiento» solidario. No se trata de una diferencia de ritmo o de prioridades, sino de una brecha política que pone en cuestión la capacidad real de acompañar, sostener y potenciar una lucha que se desarrolla en condiciones extremas y con riesgos vitales.
En las calles y fuera de las prisiones, nuestra tarea no es simbólica ni testimonial. Nuestra función central es amplificar las demandas formuladas por los prisioneros y traducirlas en presión política real. El Estado británico y su aparato penitenciario operan sobre una lógica de cálculo frío: mientras el costo político, económico y social del encarcelamiento siga siendo asumible, la represión continuará. La indiferencia pública no es pasividad, es un mecanismo activo de control. Aún no se ha alcanzado el punto en el que mantener a estos presos cautivos resulte inviable; el punto en el que encarcelarlos cueste más que liberarlos. Ese es el umbral que debe ser forzado.
Los huelguistas de hambre han sido claros en su mensaje: llaman a profundizar la lucha contra el imperialismo británico. Comprenden que la prisión no es un error del sistema ni una anomalía temporal, sino una herramienta estructural de dominación. Es parte integral de una política imperialista dirigida contra disidentes políticos, migrantes y personas de naciones oprimidas, que constituyen una base amplia dentro de las cárceles y los centros de detención.
Desde esta perspectiva, la huelga de hambre no es un acto individual de sacrificio, sino una afirmación de liderazgo colectivo que emerge desde las propias prisiones. El potencial revolucionario no reside en unos pocos nombres visibles, sino en la mayoría encarcelada. Sin embargo, este liderazgo solo puede sostenerse si existe una base social amplia que lo respalde. Sin una movilización masiva dentro y fuera de los muros, el liderazgo carcelario queda aislado y desarmado, reducido a un gesto moral sin capacidad de transformación política.
Los huelguistas de hambre no apelan a un sistema judicial «democrático» que atraviesa una supuesta desviación autoritaria. Saben que la represión es una realidad estructural que se esconde tras la imagen que el estado británico proyecta de sí mismo. Su lucha expone la farsa de esta democracia colonial, revelando una violencia que durante décadas ha permanecido normalizada e invisible, y que hoy comienza a sacudir incluso a sectores sociales que antes podían ignorarla. No están pidiendo reformas cosméticas: están señalando la necesidad de confrontación política.
Este momento exige una reflexión honesta sobre las estrategias de movilización. La experiencia demuestra que el potencial de ruptura con el sistema es desproporcionadamente mayor entre quienes viven de manera directa la criminalización, el encarcelamiento, la opresión nacional y la violencia fronteriza: las comunidades migrantes, con o sin documentos, y los sectores marginados convertidos sistemáticamente en objetivo del aparato represivo. Limitar la acción política a una clase media «antiguerra», interesada en una gestión más amable del imperialismo, no solo es insuficiente, sino políticamente estéril.
Un llamado urgente a la acción
Desde Samidoun, esta lucha no puede entenderse como un asunto sectorial ni humanitario. Es una batalla política central contra el sistema carcelario imperialista y contra el Estado que lo sostiene. La solidaridad que no impone costos al enemigo no es solidaridad; es acompañamiento pasivo.
Este es el momento de afilar los colmillos del movimiento: intensificar la movilización, desbordar los márgenes seguros, organizar a las comunidades más golpeadas por la represión y elevar el precio político del encarcelamiento.
La huelga de hambre no puede quedar aislada.
O se convierte en un punto de inflexión que fortalezca el movimiento de prisioneros y prisioneras, o el Estado habrá demostrado, una vez más, que puede reprimir sin consecuencias.
La responsabilidad está fuera de los muros. La lucha continúa.
Las demandas de los huelguistas de hambre son que se les ponga en libertad bajo fianza en cumplimiento de la ley ordinaria, que se garantice su derecho a un juicio justo y la legalización de Palestine Action.
Hay que recordar que, basándose en una legislación excepcional, en julio de este año el Gobierno de Keir Starmer declaró «terrorista» a esa organización de acción directa y solidaridad con la causa palestina, equiparándola con grupos como el ISIS.
Esta red utiliza la desobediencia civil, ha realizado sabotajes y destruido bienes utilizados en el genocidio, pero rechaza y evita la violencia contra las personas. En los últimos meses, la criminalización de las protestas ha provocado más de 2.500 arrestos por portar carteles con el lema «Me opongo al genocidio. Apoyo a Palestine Action».
Es llamativo el silencio de la prensa internacional sobre este caso.
En su cruzada contra los derechos civiles y políticos, el Gobierno de Londres contó con el apoyo mayoritario del Parlamento. Sin embargo, ha recibido críticas de entidades como la ONU o Amnistía Internacional. Este organismo considera que «el uso de las leyes antiterroristas para eludir el debido proceso e imponer castigos más severos a los manifestantes de acción directa constituye una amenaza para el derecho de manifestación y de reunión de todo el mundo».
La protesta contra la ocupación, el apartheid y el genocidio no solo no es un delito, sino que es un deber moral. La situación que viven los presos políticos de Palestine Action es insostenible y deben ser liberados cuanto antes.
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 20 de diciembre de 2025.-
El colectivo Académicxs con Palestina contra el genocidio hizo pública una carta abierta dirigida a las embajadas del Reino Unido y México, denunciando la represión sistemática contra activistas de Palestine Action en el Reino Unido y exigiendo la liberación inmediata de ocho personas encarceladas por acciones contra Elbit Systems, la principal proveedora de armas y tecnología militar israelí.
Los activistas identificados —Amu Gib, Qesser Zurah, Heba Muraisi, Jon Cink, T Hoxha, Kamran Ahmed, Lewie Chiaramellow y Umer Khalid— llevan semanas en huelga de hambre en protesta por su prisión preventiva prolongada (algunos más de dos años), condiciones de aislamiento y violaciones a sus derechos. Sus abogados han denunciado omisiones graves y han solicitado intervención del ministro de Justicia David Lammy, sin respuesta hasta ahora.
La carta acusa al gobierno laborista británico de criminalizar la solidaridad con Palestina, calificando de “terrorismo” acciones contra Elbit —empresa que suministra el 80 % de equipo terrestre y 85 % de drones al ejército israelí, además de tecnología para muros en Gaza, Cisjordania y la frontera México-EE.UU.— mientras ignora acusaciones internacionales contra Israel por genocidio, apartheid y ocupación ilegal.
Los académicos invocan el acuerdo post-Brexit México-Reino Unido, que obliga a respetar derechos humanos y protesta pacífica, y exigen:
1.- Comunicación sin restricciones para los detenidos.
2.- Libertad bajo fianza.
3.- Juicio justo e imparcial con publicación de documentos relacionados con exportaciones de Elbit.
4.- Retiro de cargos de terrorismo.
“Lucrar con el genocidio es un crimen universal”, concluye la misiva, llamando a la solidaridad internacional y a expulsar a Elbit de ambos países.
ENGLISH
Updated 14 January 2026
A total of seven activists had started to eat again after ending their hunger strikes.
Victory! Elbit Systems had failed a huge contract.
Three detained British activists who spent weeks refusing food have ended their hunger strike, citing a report that a United Kingdom-based subsidiary of a major Israeli weapons company was denied a UK government contract.
Elbit Systems UK, a subsidiary of the Israeli arms manufacturer of the same name, had failed to win a $2.69bn contract to help train British soldiers.
Citing an unnamed UK Ministry of Defence “insider”, the department instead chose to award the contract to a rival consortium led by Raytheon UK.
“The abrupt cancellation of this deal is a resounding victory for the hunger strikers, who resisted with their incarcerated bodies to shed light on the role of Elbit Systems, Israel’s largest weapons manufacturer, in the colonisation and occupation of Palestine,” Prisoners for Palestine said.
On Wednesday, Prisoners for Palestine said a total of seven activists had started to eat again after ending their hunger strikes.
British MP John McDonnell hailed the hunger strikers’ “dedication” in a social media post.
“I want to say to them, thank you for all that you’ve done,” said McDonnell, adding that the campaign “to ensure peace and justice for the Palestinian people” and to “end the complicity of the UK arms industry in the war crimes” being committed by Israel would continue.
For years, Palestinian rights activists have called on countries to divest from Elbit Systems over its role in supplying the Israeli military with weapons used in alleged war crimes in the occupied Palestinian territory.
The Palestine Action hunger-strikers were jailed over their alleged involvement in break-ins at the UK subsidiary of Elbit Systems in Filton near Bristol in 2024.
The British government proscribed Palestine Action in June of last year under the country’s Terrorism Act 2000, making it illegal for people to join or express support for the group under penalty of up to 14 years in prison.
Since then, scores of people have been detained at protests across the UK for expressing support for the group in what critics say is a draconian crackdown on freedom of speech and assembly.
Update, 2 Jan 2025: The Body as the Final Weapon: Palestine Action and the Spirit of Bobby Sands. They are using their starving bodies to scream a truth that the BBC refuses to whisper: Britain is an active participant in the slaughter of Gaza.
Palestine Action has done what no government in the West has the moral spine to do: they have physically intervened to stop the flow of weaponry to a genocidal regime. For years, they have scaled factory roofs, smashed machinery, and blocked shipment gates. They have exposed Elbit Systems not as a legitimate business, but as a merchant of death that markets its drones as “battle-tested” on Palestinian children.
The British state’s response has been draconian. Abandoning all pretense of impartiality, the legal system has utilized counter-terrorism powers and restrictive bail conditions to crush this movement. We have seen the absurd spectacle of Greta Thunberg being arrested—like hundreds before her—simply for the “crime” of holding a placard.
Update, 23 Dec 2025: Greta Thunberg @GretaThunberg has been arrested at a demonstration in support of the Palestine Action protesters who are on hunger strike in prison, according to the Prisoners for Palestine protest group.
Palestine Action activist on hunger strike taken to hospital
Story by Rebecca Whittaker. 21 Dec 2025
There are EIGHT political prisoners on hunger strikes in UK prisons for opposing the UK’s role in genocide who haven’t eaten for over a MONTH.
Imagine this was Iran or Russia or China — it would be all over the media cycle.
But British media is complicit in its silence.
Campaigners have slammed the “deliberately negligent” treatment of an imprisoned Palestine Action activist who has refused to eat for 50 days, as they are taken to hospital.
Amu Gib is part of a group of Palestine Action activists who have been on hunger strike for months while awaiting trial for alleged break-ins or criminal damage.
Gib is imprisoned at HMP Bronzefield in Surrey, charged with breaking into RAF Brize Norton and spray painting two RAF Voyager planes in support of Palestine Action.
But campaigners have criticised the prison and Government’s handling of the situation and stressed that it is “completely unacceptable” to ignore this hunger strike and warned the hunger strikers will die without intervention.
Prisoners for Palestine said Gib’s health has “deteriorated rapidly” since joining the hunger strike on 2 November and said the activist has been taken to hospital and now needs to use a wheelchair.
The campaign group said the prison had “initially refused” to give Gib access to a wheelchair, which resulted in them missing a GP appointment, and withheld the vitamin thiamine from Gib “for days”.
Gib was provided with a wheelchair on Friday and taken to hospital on Saturday.
It comes after Dr James Smith, an emergency physician who is a lecturer at University College London, said the group needed specialist medical help because they “are dying”.
“At this trajectory, the hunger strikers will die unless there is urgent intervention by the Government. It is completely unacceptable and deliberately negligent to pretend the hunger strike is not happening, or to dismiss the prisoners’ demands,” Prisoners for Palestine said.
“They are in the custody of the state, and any harm that comes to them is a deliberate outcome of the Government’s negligence and the politicisation of their detention,” it added.
A loved one of Gib explained they have not had any information since 10am on Friday and have been “left in the dark”.
They said: “We wouldn’t know if Amu is in a coma or had a heart attack. I’m the next of kin and it’s on Amu’s medical record that I am to be contacted in the event of their hospitalisation.
“But its been complete agonising silence for 57 hours. I’m furious and outraged that the prison was withholding thiamine from the hunger strikers, without which they are at high risk of brain damage.”
Last week, Mr Corbyn wrote on Instagram to say he had visited Gib at prison and called for them to be granted bail.
Since the hunger strike began on 2 November, a total of seven prisoners have been taken to hospital.
Earlier in December, activists Jon Cink and Umar Khalid ended their 38-day and 12-day hunger strikes for health reasons, Prisoners For Palestine said; both were admitted to hospital and have since been discharged back to prison.
Kamran Ahmed 28, from London, is accused of breaking into the UK site of an Israel-based defence firm near Patchway, Bristol (Prisoners For Palestine)
HMP Pentonville prisoner Kamran Ahmed, who has refused to eat for 42 days, said dying for his cause would be “worthwhile” in a telephone interview from his cell on Friday with The Sunday Times.
Ahmed, 28, from London, is accused of breaking into the UK site of an Israel-based defence firm near Patchway, Bristol, with sledgehammers in August 2024, causing £1 million of damage.
He told The Sunday Times: “Every day I’m scared that potentially I might die.
“I’ve been getting chest pains regularly… There have been times where I felt like I’m getting tasered – my body’s vibrating or shaking. I’ll basically lose control of my feelings.
“I’ve been scared since the seventh day when my blood sugars dropped. The nurse said: ‘I’m scared you’re not going to wake up (when you go to sleep). Please eat something.’
“But I’m looking at the bigger picture of perhaps we can relieve oppression abroad and relieve the situations for my co-defendants… Yes, I’m scared of passing away. Yes, this may have lifelong implications. But I look at the risk versus reward. I see it as worthwhile.
Almost 900 health professionals have written to Deputy Prime Minister and Justice Secretary David Lammy, Health Secretary Wes Streeting, senior NHS officials and senior prison officials to call for the activities to get medical attention.
Prime Minister Sir Keir Starmer has previously said the “rules and procedures” are being followed, after facing questions in the Commons about why his ministers had refused to meet with representatives of those striking.
Prisons minister Lord Timpson has previously said the service is “very experienced” at dealing with hunger strikes and has “robust and working” systems in place and the Prison Service “will not be meeting” any prisoners or their representatives.
The hunger strike cannot be isolated. The responsibility lies outside the walls. The fight continues.

Vídeo, 60 sg. Dr. Hussam Abu Safiya. Lazos Rojos por la liberación de rehenes palestinos.
Campaña por la liberación de rehenes palestinos
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100 dessins pour Gaza. 100 Dibujos para Gaza. 100 Drawings for Gaza. FRA ESP ENG
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